martes, 13 de noviembre de 2012

NO ME PARECE NI BIEN NI MAL







Yo creo que a veces nos contemplan
por delante por detrás por los costados
unos ojos rencorosos de gallina
más temibles que el agua podrida de las grutas
incestuosos como los ojos de la madre
que murió en el patíbulo
pegajoso como un coito
como la gelatina que tragan los buitres.


Yo creo que he de morir
con las manos hundidas en el lodo de los caminos.

Yo creo que si me naciese un hijo
se quedaría mirando eternamente
las bestias que copulan en los atardeceres.

Luis Buñuel

AL METERNOS EN EL LECHO




Los restos de la estrella que quedaron entre tus cabellos
Crujían como cáscara de cacahuate
la estrella cuya luz descubriste
hace ya un millón de años
en el instante mismo en que nacía un diminuto niño chino.

«LOS CHINOS SON LOS ÚNICOS QUE NO TEMEN
[A] LOS FANTASMAS
QUE TODAS LAS NOCHES A LAS DOCE NOS SALEN DE LA PIEL.»

Es lástima que la estrella
no supiera fecundar tus senos
y que el pájaro de la lámpara de aceite
la picotease como a una cáscara de cacahuate
tus miradas y las mías dejaron en tu vientre
un signo futuro y luminoso de multiplicación.

Luis Buñuel