Los
restos de la estrella que quedaron entre tus cabellos
Crujían
como cáscara de cacahuate
la estrella
cuya luz descubriste
hace
ya un millón de años
en
el instante mismo en que nacía un diminuto niño chino.
«LOS
CHINOS SON LOS ÚNICOS QUE NO TEMEN
[A]
LOS FANTASMAS
QUE
TODAS LAS NOCHES A LAS DOCE NOS SALEN DE LA PIEL.»
Es
lástima que la estrella
no
supiera fecundar tus senos
y
que el pájaro de la lámpara de aceite
la
picotease como a una cáscara de cacahuate
tus
miradas y las mías dejaron en tu vientre
un
signo futuro y luminoso de multiplicación.
Luis
Buñuel
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