sábado, 22 de octubre de 2016

Extracciones de Duchamp, por Calvin Tomkins (1)

[...] Una de sus teorías favoritas era que el artista realizaba únicamente una parte del proceso creativo, y que la tarea del espectador consistía en completar ese proceso mediante la interpretación de la obra y la evaluación de su valor. En otras palabras, que el espectador tenía tanta importancia como el artista pues, al fin y al cabo, es la participación de ese espectador lo único que posibilita que la novia de Duchamp se quede desnuda.

[...] "Creo que el arte es la única forma de actividad en que el hombre se revela como verdadero individuo [...] Únicamente en el arte es capaz de trascender su estado animal, porque el arte es una vía hacia territorios que no están gobernados por el espacio y el tiempo."

[...] El Vidrio, junto con los ready-mades [...] constituye un referente primordial que define el arte sobre todo como un acto mental en menoscabo de lo visual.

[...] Solía decir que había alcanzado un punto en su carrera en que se había quedado sin ideas y que no quería repetirse.

Respondía a pregunas en un estilo relajado, ingenioso y sumamente digno de citarse, lograba que nadie se sintiera falto de inteligencia.

"Betê comme une peintre" (tonto como un pintor) era un dicho muy corriente en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX, y además era cierto. La clase de pintor que se limita a reflejar lo que ve es un estúpido.

(Sobre el Retrato de jugadores de ajedrez) Sus jugadores de ajedrez no están meramente jugando al ajedrez, sino pensando en el ajedrez. [...] Por primera vez se nos ofrece una visión clara de un deseo cada vez más intenso en Duchamp, el de colocar al pintura "al servicio del pensamiento".

Al obligar al arte a estar a la altura de los acelerados cambios de un mundo transformado por los descubrimientos científicos y tecnológicos, se le estaba forzando a ser más inteligente.

"En poesía, las palabras recuperan su verdadero significado y su sitio" decía.

(1946) "Mi meta era una representación estática del movimiento, una composición estática que sugiriese diversas posiciones que va adoptando una forma en movimiento, sin tratar por ello de conseguir efectos cinematográficos a través de la pintura. La reproducción de una cabeza en movimiento a un mero trazo desnudo me parecía defendible. Una forma atravezando el espacio cruzaría una línea, y al avanzar, la línea recién cruzada se vería reemplazada por otra... y otra y otra. Por consiguiente, me parecía más justificable reducir una figura en movimiento a una línea que a un esqueleto. Reducir, reducir y reducir, ése era mi propósito... pero, al mismo tiempo, mi intención era centrarme en lo íntimo, más que en el aspecto externo. Y, más tarde, siguiendo en esta línea, llegué a pensar que un artista podía utilizar cualquier cosa - un punto, una línea, el símbolo más convencional o el menos convencional- para decir lo que pretendía decir."
 Todo esto suena muy parecido a los fundamentos lógicos para la abstracción total.
 (Era sobre Desnudo bajando una escalera)
 En cualquier caso, el erotismo se imponía por el título, que Duchamp había pintado en mayúsculas sobre el mismísimo lienzo. Así pues, la carga erótica, al igual que la sensación de movimiento, no estaba en la retina del espectador, sino en su pensamiento.



"El artista tendría que estar solo... Cada cual consigo mismo, como en un naufragio"

Duchamp mostraba una total indiferencia ante la cuestión de la "pura" abstracción, que estaba a punto de convertirse en una de las cuestiones definitorias del arte del siglo XX. Duchamp no veía la necesidad de pronunciarse a favor o en contra de la abstracción, puesto que para él no era sino una herramienta más que utilizar, pero nunca en exclusiva.

Duchamp confesó que comunicarse con el público le importaba "un pito". Nunca mostró ningún interes por encontrar un gran público para su obra, ni entonces ni más adelante.
 Podría decirse que los ulteriores internos de Duchamp por desmitificar el arte y derribarlo de su pedestal, por negar la categoría moral superior que tantos artistas se atribuían y por subrayar el papel del espectador como parte esencial del proceso creativo no eran sino maniobras en esa dirección antielitista [...]

(Filósofo griego) [...] El que más decía interesarle era Pirrón de Elis (ca. 365-275 a.C.), un pensador poco conocido, cuyas enseñanzas en aquella época parecieron reforzar algunas ideas que habían empezado a arraigar ya en la mente de Duchamp. Pirrón negaba la existencia de absolutos, poniendo así en tela de juicio la teoría de Platón de las formas ideales.
 En ciertos aspectos, el pensamiento de Pirrón se acercaba mucho a los principios fundamentales del budismo zen. Pirrón tuvo una importancia algo más que pasajera para Duchamp, que empezó por esa época a hacer referencias en sus notas a "la belleza de la indiferencia".

(A partir de 1912)
No fueron sólo los métodos tradicionales o los materiales lo que desaparecieron sin más de sus planteamientos, sino también la idea de la sensibilidad del artista como principio guía de la creación, que se vieron reemplazados por el dibujo mecánico, los apuntes escritos, el espíritu de la ironía, los experimentos con el azar como sustituto del control consciente del artista.
[...] a partir de Munich, la obra de Duchamp empezó a basarse en un sistema oculto de símbolos alquímicos.

El interés de Duchamp por plasmar en pintura el movimiento físico había dado paso a una preocupación por otro tipo de movimiento: el de la transición de un estado psicológico o mental a otro. Ése había sido el tema de su pintura de Munich El tránsito de la virgen a la novia.


 "¿Se pueden hacer obras que no sean obras de "arte"?, se preguntaba Duchamp en una nota de 1913 que incluyó en su Caja verde. Se trata de una pregunta capciosa, que implica que cualquier cosa hecha por el hombre, desde las hachas de sílex hasta los saxofones, requiere los mismos atributos mentales (disciplina, talento, intención y demás) que se invierten en la creación de una obra de arte estética. Al permitir que el dibujo mecánico ocupara el lugar de "la patte", Duchamp había logrado dar con la manera de acabar con el factor talento y, hacia finales de 1913, consiguió neutralizar la intención consciente mediante el uzo del azar.
 Con la paciencia metódica del cientifico, cortó un segmento de hilo de coser blanco de exactamente un metro de longitud, lo sostuvo, tensado al máximo, a un metro de distancia por encima de un lienzo rectangular, y lo dejó caer. Repitió la misma operación con otros dos hilos, dejando que cada uno cayera "serpenteando a su antojo" sobre lienzos distintos, para luego proceder a pegarlos con cuidado con gotas de barniz respetando la forma que habían adoptado. 
 El resultado fue Trois stoppages élaton, en los que, como dijera Duchamp, "descubrí el principio de mi futuro".


 ...


"Nueva York ya es una obra de arte de por sí, una obra de arte consumada... Y la idea de demoler edificios antiguos, viejos recuerdos, me parece bien... No habría que permitir que los muertos tuvieran tanta mayor fuerza que los vivos. Tenemos que aprender a olvidar el pasado, a vivir nuestras propias vidas en nuestro propio tiempo".


(Sobre el cubismo)
"Creo que el arte no debería tener nada en común con teorías establecidas que le son ajenas. Eso recuerda demasiado a la propaganda".

(Sobre guerra)
 "El instinto que lleva a los hombres a salir a matar a otros merece un examen atento. ¡Qué absurda concepción del patriotismo! Personalmente, debo decir que admiro la actitud de combatir la invasión de brazos cruzados"


A diferencia de la mayoría de los franceses (y norteamericanos) de su generación, no creía en la superioridad natural de los hombres (como género).

"En París, en Europa, todos los jóvenes, sean de la generación que sean, actúan siempre como nietos de un puñado de grandes hombres [...] No lo pueden evitar. Aunque no crean en ello, lo llevan metido dentro, de modo que cuando consiguen producir algo propio, hay una suerte de tradicionalismo que es indestructible."
Creía firmemente que las doctrinas formales que algunos artistas habían construído en torno al cubismo resultaban tan aniquiladoras como las que había establecido la Académie des Beaux-Arts. Desde Munich, su mayor ambición era inventar un nuevo medio de expresión que no tuviera nada que ver con la pintura "retiniana", las teorías cubistas o con cualquier otro método aceptado de producir arte.

Además de ser el primer ready-made norteamericano, la pala quitanieves supone la realización consciente y plena de la idea del ready-made que le había estado rondando por la cabeza durante dos años. Se trataba de un objeto manufacturado, de producción en serie, carente de toda cualidad estética, elegido en función de la "indiferencia visual, y al mismo tiempo, de total ausencia de buen o mal gusto".
[...] De hecho, únicamente otorgándole un título y la firma del artista podía alcanzar la singula y eternamente provocativa condición de ready-made: una obra de arte creada no ya por obra de la mano o la habilidad del artista, sino por su cerebro y voluntad.

Los ready-mades eran su antídoto frente al arte retiniano, porque "lo planteaban el interrogante: ¿qué es el arte?, e insinuaban la inquietante respuesta de que podía ser cualquier cosa: de hecho, un ready-made no era más que "una forma de negar la posibilidad de definir el arte".

Duchamp sabía perfectamente que había una contradicción en todo esto. En efecto, al elegir un objeto concreto frente a cualquier otro estaba ya ejerciendo su gusto, por mucho que intentara evitarlo, y puede decirse que cada uno de los ready-mades es un reflejo de Duchamp en su ambigüedad irónica, humorística y calladamente malévola. En cualquier caso, la mismísima concepción que Duchamp tenía de los ready-mades iba cambiando ya que, como solía decir, nunca logró dar con una definición que lo satisficiera totalmente. "Mi intención fue siempre alejarme de mí mismo", decía, "aunque sabía perfectamente que me estaba utilizando. Llámalo un jueguecillo entre "mí" y "yo".

El Salón Arensberg

"Que el señor Mutt hiciera o no la fuente con sus propias manos carece de importancia. La ELIGIÓ. Cogió un artículo de la vida cotidiana y lo colocó de modo que su significado utilitario desapareciera gracias a un artículo y aun punto de vista nuevos: creó un pensamiento nuevo para ese objeto".



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